Decisiones
Hay momentos en
nuestra vida donde tomamos decisiones que nos marcarán en un futuro, y creo que
el escoger la carrera que queremos estudiar es una de ellas. Desde pequeños se
nos suele preguntar qué es lo que seremos cuando seamos grandes, y si bien
cuando somos niños puede parecer muy sencillo decir doctor, maestro o cualquier
otra cosa que nos gustara en ese momento, la realidad es que cuando crecemos,
para muchos se vuelve una decisión un tanto complicada. El dinero y la familia
se convierten en factores que pueden influir a la hora de escoger una carrera.
Si bien lo
normal sería estudiar una carrera y dedicarnos a eso toda nuestra vida, pienso
que lo mejor sería tener un enfoque más amplio de lo que realmente queremos
hacer y a partir de ahí, estudiar todo lo relacionado a ese campo, incluso si
eso implica el tener que estudiar otra carrera. Realmente no estamos atados a
una sola profesión, pues tenemos la libertad de escoger lo que queremos
estudiar, no deberíamos ver la universidad como un medio para hacer dinero, y
terminar escogiendo la carrera mejor pagada, sino más bien un lugar para adquirir
conocimiento de algo que nos intriga o apasiona.
El día de hoy me
gustaría contarles por qué decidí estudiar Ing. Biomédica y cómo hasta el día
de hoy, y a punto de terminar mi segundo año, es algo que no deja de
apasionarme.
Desde niño
siempre tuve una afición por la robótica. Me gustaba desarmar cosas para ver
cómo funcionaban y volverlas a armar (aunque más de la mitad de las veces solía
dejar las cosas desarmadas). Por otra parte, también tenía una profunda
curiosidad por saber cómo funcionaba el cuerpo humano, recuerdo pedirle a mi
madre que me comprara varios atlas de anatomía humana, ya que me gustaba ver
cómo estaban ordenadas las diferentes estructuras de nuestro cuerpo.
Cuando yo
respondía a la pregunta: “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”, decía que
quería ser doctor, aunque más bien creo que era porque desconocía sobre la
existencia de otras carreras. Siempre tuve esas ganas de querer ayudar a los
demás y llegó un punto de mi vida donde me di cuenta de que podría ser de más
ayuda si estudiaba algo relacionado con la ingeniería y de ahí aplicarlo a la
medicina. Fue ahí donde decidí estudiar la carrera de Ing. en mecatrónica, ya
que en ese tiempo era la asignatura que más se acercaba a trabajar con robots y
me daría las bases para poder aplicar la tecnología en el cuerpo humano.
Tiempo después
de haber ingresado a la facultad se abrió una nueva carrera que relacionaba las
dos asignaturas que más me apasionan, la ingeniería y la medicina, que llevaba
por nombre Ing. Biomédica. Creo que no lo pensé dos veces al decidir en
cambiarme de carrera, pues era algo que ya tenía pensado hacer desde un
principio. La carrera proponía como objetivo enseñar la ingeniería desde un
lado médico y era algo que a mí me llamaba mucho la atención y no podía
desaprovechar esa oportunidad.
Vaya que no fue
fácil entrar a la carrera, pues al ser una carrera nueva, muchas personas
buscan aplicar por el hecho de ser algo novedoso, el cupo era limitado a solo
dos grupos y el examen para ingresar se presentaba solo una vez por año.
Lamentablemente y a pesar de que, sí conseguí el puntaje para ser aceptado en
la facultad, no lo conseguí para poder entrar a la carrera, pero eso no me
detuvo, lo volví a intentar el año siguiente, la verdad que no me arrepiento de
la decisión ya que logré mi objetivo y fui aceptado.
Lo que más me
gustaría hacer en un futuro es poder mejorar las prótesis robóticas y darles un
mejor estilo de vida a aquellas personas que han perdido alguna extremidad. En
estos últimos dos años he aprendido bastante, desde fundamentos matemáticos y
físicos, hasta los diferentes nervios del cuerpo humano y como estos se
conectan con otras estructuras. Espero poder seguir aprendiendo muchas más
cosas en este campo de la Ingeniería Biomédica.



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