Procrastinación; una vis muerta y ladrón del tiempo

¿Cuántas veces hemos procrastinado? Seguramente, en muchas ocasiones hemos postergado cientos de eventos que, a lo largo de nuestra vida se pueden contar por miles (insignificantes o no). Y bueno, muchos se preguntarán ¿Qué es procrastinación o procrastinar?


La palabra procrastinación prov. latín: pro. - adelante; crastinus. - referente al futuro. Es la postergación o posposición, acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

La Real Academia Española (RAE) define procrastinar como: diferir o aplazar.  Y en efecto, el significado es correcto.

En mi articulo anterior hablaba sobre el hombre, una vis viva que nos caracteriza como seres racionales que somos. Hoy vengo a hablar de la procrastinación, una fuerza, pero no viva, sino muerta.

¿Cuántos pendientes dejamos en el trabajo, en casa o en la escuela por querer asistir a una fiesta, ver TV, ir al cine, etc.? Y, sin embargo, todas las esas opciones no está mal realizarlas, pues ayudan a despejar la mente y a relajarnos de vez en cuando de toda inquietud.

Pero ese no es el problema. Sino que radica en que “postergamos esa actividad”, y no le ponemos un plazo de entrega. Y así sucesivamente con las demás actividades, de manera que se vuelven, en muy corto plazo, un titipuchal de trabajos por hacer.

Ahora bien, estadísticas del INEGI revelan que en 2019 las personas (de 12 años en adelante) dedican la mayor parte de su tiempo semanal a dormir y comer. https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enut/2019/doc/enut_2019_presentacion_resultados.pdf

Al verbo procrastinar podemos darle un sinfín de sinónimos: flojera, ocio, hueva (en México), pérdida de tiempo, pereza, holgazanear, entre otros.

Posicionándonos en diferentes perspectivas, podemos ver que para nuestra fe cristiana, procrastinar es uno de los 7 pecados capitales. Es una ofensa a Dios que todos hemos cometido y, en ocasiones, lo seguimos haciendo; por otro lado, para muchos es un gozo y placer estar disfrutando de lo fácil y divertido; si tomamos otro punto de referencia, estar de ocioso es disfrutar del momento y lo de hoy.

La moraleja de todo esto es que la procrastinación, aparte de ser un pecado capital o una diversión, es un ladrón de nuestro valioso tiempo. ¿Cuántas veces hemos estado tratando de estudiar para el examen del día siguiente y, de pronto, nos invaden notificaciones de redes sociales? Y, sin siquiera pensarlo, cogemos el celular y respondemos mensajes, luego pasamos a oír audios o videos, etc. ¿Cuántas veces hemos oído la frase “No te preocupes, más tarde lo termino” o “Sí, ya casi termino, solo quiero darme un break”? Todas estas frases son disipadoras de la meta a corto plazo que queríamos cumplir. Al final, todo se conjunta y debido a tantas tareas inconclusas, gracias al ladrón del tiempo llamado procrastinación, se nos genera frustración, desesperación, sientes que no fluyen ahora tus ideas, desaliento, falta de ánimo.

La flojera es una vis muerta que no quisiéramos transmitir. Sin embargo, es una fuerza, y como tal tiene: magnitud (que tan fuerte es), dirección (hacia quien actúa) y sentido (hacia donde se dirige). Por eso, transmitamos otras fuerzas como la amistad, la confianza, el compromiso, la proactividad, y muchas otras fuerzas humanitarias que nos hacen mejores, y nos ayudan a evitar el pecado de pereza, que nos roba nuestro tiempo. 



~ JAG



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