El Manjar de la Soledad

 


Ansiedad, preocupación y tristeza. Ese momento en el cual te sientes vacío, que no tiene ningún sentido tu existencia. Incluso tienes enojo contigo mismo. No aportas nada a la vida de los demás, mucho menos a la tuya. Se mueven las manecillas del reloj, pero para ti no tiene ningún significado. Que pase 1 día, 2 o hasta 10 años, aun mejor.

El sentimiento de la soledad que, aunque no estés solo por completo (o tal vez sí), te carcome por dentro. Sientes como tus músculos están siendo consumidos poco a poco por este extraño sentimiento. Hay desesperación ¿Qué estoy haciendo mal? ¿por qué me siento así? La soledad te abraza y aprieta con gran fuerza. Hay dolor interno que puede reflejarse en forma de lágrimas o lamentos. ¿Por qué la vida es a veces tan simple que se torna complicada?

No tienes ganas de nada, ni siquiera de externar el sentimiento que te está matando desde dentro. Muestras sonrisas y felicidad a tu exterior, a las demás personas. Pero este sentir te corroe y consume por dentro.

Cuando estás solo logras liberar un poco de esa carga. Se siente bien estar solo porque puedes desahogar tu corazón de ella, pero es esa misma soledad la que sigue alimentando ese inmenso pesar.

Es ilógico… El momento o la situación en la que te sientes más cómodo es esa misma que te sigue contagiando y afectando en tu interior. Es como un alcohólico, que lo que más quiere es seguir consumiendo alcohol, pero eso mismo es lo que sigue condenándolo.

La soledad es una adicción, que no se elige o, tal vez sí. Pero si la eliges es sin saber las repercusiones que traerá a tu mente y corazón. O, a veces, tu propia personalidad te inclina hacia la soledad, es lo que más te gusta y lo que más disfrutas, tu zona de confort.

La soledad no es mala en sí. Volviendo al ejemplo del alcohol, no es malo por sí mismo, pero si lo consumes más de lo que debes, te termina sentenciando. La soledad es igual. De hecho, la soledad es muy buena. Pero hay que saber disfrutarla en pequeños bocados, como una comida lujosa. La soledad es un manjar. Un manjar peligroso que se debe de consumir con cuidado, disfrutarlo aprovechando todos esos nutrientes que te ofrece, pero teniendo en cuenta que necesitas de las demás personas para llevar una vida plena y estable.

Un mal manejo de la soledad puede dañar al corazón, entristecerlo. Y con la mente es aún peor. Tu mente crea un sinfín de escenarios en los cuales no te encuentras solo, en los que eres feliz y disfrutas de la vida, haciendo aún peor tu realidad. Cómo dije, a veces es algo que no eliges, ya sea por alguna situación concreta o por tu timidez. Está ultima es la peor porque aparte de la soledad en la que te encuentras, también sientes una culpa que hace aún más terrible tu estado.

Sea cual sea la situación, la soledad a final de cuentas es una necesidad. En la soledad te encuentras a ti mismo o incluso encuentras a Dios. El punto aquí es saber racionar bien este manjar exquisito, y aprovechar tus momentos de soledad, así como aprovechar los momentos de compartir la vida con los demás. También es bueno recordar que nunca estas solo, siempre hay gente para ti, y si no lo sientes así, debes estar seguro de que habemos muchas personas dispuestas a compartir un momento contigo.

Por último, recuerda que en la oración nunca te encuentras solo, Jesús y María siempre están para ti, seas o no creyente.

 

~DC

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