Un Arte Oculto
La obra perfecta de una
hoja en blanco. Que más que un arte simétrico o colorido, es una obra impecable
por lo que puede llegar a convertirse.
La escritura es la
representación de tus alegrías, tristezas, angustias y enojos más hondos de tu
mente y corazón. Es un arte, que se vuelve colorido por la soltura de tus
palabras, y simétrico por la conexión de tus ideas y conceptos. Algo que libera,
pero a la vez, atrapa. Te pesca con tus propias ideas. Como se suele decir, la
escritura, utiliza tu propia fuerza contra ti, te somete, y te gana la batalla
con gran ventaja. Porque estas dentro de tu mente, y la única forma de salir de
ahí es pasando por el túnel de tus ideas y pensamientos más profundos.
La hoja y la escritura,
funcionando armoniosamente, dando espectáculo sobre lo que tiene un hombre en
su interior más profundo. Qué lo atrapa. Qué lo maravilla. Qué lo aturde. Este
hermoso baile entre blanco y color, que termina siendo una obra de arte después
de varias pinceladas.
Como dijo Voltaire, “la
escritura es la pintura de la voz”. Y, si el escritor es un buen artista, puede
salir un Rembrandt, un Picasso o un Van Gogh; pero, si no lo es, puede salir un
dibujo del nivel de un niño de 3 años. (Yo espero ser un artista de edad madura,
por lo menos).
La hoja… también es como
la música. Como una composición que necesita de un buen creador para que tenga
fluidez y sea dulce al oído. Puede salir una melodía con una sonoridad
organizada, coherente y con significado, que se disfruta al escuchar. Un Mozart,
un Beethoven o hasta un Bach. Mas, si el artista (si se le puede llamar así) es
perezoso, si no se esfuerza o ni siquiera hace el intento de tocar, el tema
será malo o, en su caso, ni siquiera habrá canción que escuchar.
Con sus bellos
pentagramas, el cándido cuaderno del creador yace sobre la mesa esperando a que
sea compuesta la obra en su interior. Para ello necesitas un buen oído. Oído
que se afina al escuchar y admirar cómo interpretan los grandes músicos. Leer
su trabajo y absorber conocimiento, reflexionarlo y hacerlo tuyo y, así, sacar
a relucir una obra totalmente diferente, pero de gran calidad, que se disfrute
al oír. Sobre todo, que lo disfrutes tú.
Como puedes descifrar al
leer esto, en la escultura depurada de la hoja en blanco, puedes grabar lo que
te dé la gana, cualquier cosa que tengas en tu mente. Ya sea que pienses que es
una idea muy extraña, una comparación o analogía que no tiene sentido o una
historia que crees que nadie querrá leer, escribe. Exprésate. Explora tu mente y, en el lienzo de una hoja de papel, traza con suaves líneas tu lindo arte. Tal vez, algún día, llegues a escribir tu «Picasso».
~DC



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