El inconforme
Hace unas semanas vi una publicación en redes sociales de una amiga que enfatiza en el sistema educativo, con palabras más o menos así: “Estaba disfrutando de mis vacaciones, de pronto me sentí mal porque recordé que tengo cosas que estudiar. Qué desesperación que el sistema educativo me haga sentir así y no me deje disfrutar de unas vacaciones bien merecidas. Y no creo ser la única.” Me puse en sus zapatos y es verdad. Recordar que tenía que repasar al menos mis últimos temas me daba remordimiento no hacerlo. No sé por qué.
“El conformismo es la forma moderna del pesimismo”. He pensado que el inconformista está siempre buscando el perfeccionismo, pero así como enriquece su curiosidad o el afán para pulir alguna cosa, situación o relación, también lo vuelve más infeliz. Pues al conseguir el pico más alto pretende escalar aun más alto, cuando ya no existe montaña por escalar, el hombre ciego se derrota así mismo. En un extremismo eso puede llegar a la ya mencionada infelicidad o insatisfacción. La meditación en esta corriente que es el pesimismo puede decaer en otras trivialidades como: ¿Cuándo está bien conformarse? Y es que a todos nos cae mal una persona que ante la decadencia se tira y pretende acoplarse al sistema, cuando en el fondo no se encuentra en sí mismo.
Es como un círculo vicioso en el cual el acoplamiento a una situación sin demandar más es un común y ese común vuelve al mismo círculo vicioso, pero es algo así como una espiral en dirección negativa. Esas situaciones de conformismo en las cuales me sentiría sumamente deprimido al ver en el pozo que he estado todo este tiempo, suelen ser necesarias para dar ese “plus” a nuestra vida y abrir los ojos. Sin embargo, son múltiples situaciones en las cuales la gente que ha cavado hoyos conformistas no quiere decir que todos son remediables o al menos sí, pero no es posible salir “sin rasguños o un ojo morado.” Y también, ¿qué cosas se pueden poner bajo la lupa del conformismo? Es decir, no todos están conformes con la política, mucho menos nadie lo está con el valor de su moneda, quizá nadie está conforme con su matrimonio, noviazgo, trabajo, salario, educación…, etc.
Tal vez sea malo decirlo pero, poner a la religión bajo la lupa abre un horizonte o panorama en el cual puede ser un ejemplo más sencillo de digerir. Es decir, aquellas situaciones de conformismo son insatisfechas cuando es en un grupo, ya que la variabilidad de ideas y adecuaciones al conveniente propicio de cada uno sesga la unidad, y la individualidad nace; por la explotación de salir del hoyo ya cavado, provocando reacciones adversas como el opacamiento de otros pero no es tema propicio de este blog.
En conclusión, el inconformismo es inevitable. Es decir, que cuando es algo unánime y propio, es fácil de cambiar la silla sobre la cual se sienta el conformismo y también así mismo es sencillo caer en su red. Sin embargo, cuando el conformismo es grupal es aun más fácil caer en su mano o acoplarse, pues, el cambio del ideal de una masa es difícil de mover. Pero nunca olvidemos de ser agradecidos y humildes.


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