El inicio de la amistad.
Hace algunos lunes, hablé sobre la importancia de tener un mentor o guía que nos ayude a lo largo de nuestro camino ya sea profesional o personal. Él con su experiencia nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas de una mejor manera.
Hoy quisiera hablar sobre otro pilar importante en el desarrollo social de las personas, la amistad.
Para comenzar, quisiera hablar sobre cómo empecé con este valor para que se entienda un poco mejor el porqué pienso lo que pienso.
Yo estuve en un colegio de puros varones la mayor parte de mi vida. Cursé desde 5to de primaria hasta mi último grado de preparatoria. Así que, en todo este trayecto de 8 años de mi vida, tuve la oportunidad de conocer a grandes personas que, después de un tiempo, se convertirían en muy buenos amigos.
Como todo proceso de amistad, me tardé un tiempo en formar una verdadera y sincera amistad con los que hoy considero mis amigos.
Ya que, si bien, sí llegué a entablar cierto tipo de amistad con algunos compañeros de la primaria, yo noto un cambio muy fuerte en la calidad y cantidad de amigos que tienes al pasar los años.
Por ejemplo, en mi caso, en la primaria era muy común hablarse con todos y considerar a cincuenta personas tus mejores amigos. Pero este tipo de comportamiento va cambiando a lo largo de la madurez emocional y social que uno alcanza en la secundaria, y más aún en la preparatoria.
Ya en la preparatoria, se notan los grupos de amigos. Los que tienen gustos en común y los que comparten más o menos los mismos ideales y valores.
Uno de los mejores recuerdos que tengo de la preparatoria, por irónico que parezca, fueron los últimos días antes de graduarnos, pero no de una mala manera.
Al ser ya los últimos días de escuela, se vivía un aire de nostalgia porque íbamos a dejar el lugar en el que habíamos compartido muchos años juntos, llenos de buenas y malas experiencias, pero también de emoción, ya que estábamos a punto de ser universitarios. Por fin íbamos a salir de la burbuja de cerca de 12 años en el mismo lugar para salir a conocer a nuevos maestros, con otros compañeros totalmente nuevos en un lugar que no conocíamos.
Recuerdo que en lugar de salir a jugar fútbol en el receso, como era la costumbre desde que estábamos en primaria, nos quedábamos sentados en el pasillo platicando de todo lo que vivimos con gran sentimiento. Algunos de mis compañeros llegaban a llorar porque iban a extrañar el compañerismo y hermandad que llegamos a formar durante todo este tiempo.
Compartí con ellos grandes y buenos momentos, que con el tiempo se fueron forjando y haciendo recuerdos, que ahora recordamos con humor y nostalgia.
Gracias a ellos conocí lo que es el verdadero valor de la amistad, los componentes de una buena relación entre amigos. Supe reconocer el cómo los verdaderos amigos te ayudan en los momentos más duros.


100% pilar súper importante que te ayudan en momentos duros y celebran contigo los buenos👏🏼🙌🏼
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